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¡POR LA JEROLA! Los maromos del gimnasio. Por Valerio Felipe

En la capacidad de observar lo que nos rodea está unas de las claves principales que construyen la narrativa. Otras características importantes son la constancia, la dedicación, la técnica y la imaginación.

Esta mañana, mientras estaba en el gimnasio haciendo kilómetros (sin moverme del sitio) en la bici estática, observé que dos energúmenos hipertróficos embutidos en ropajes de lycra -de cuatro tallas menores a las que por volumetría les correspondía- discutían acaloradamente acerca de quién tenía la razón en la forma de practicar un ejercicio.

Se pasaron unos cuarenta minutos (de reloj) el uno interrumpiendo al otro, y el otro interrumpiendo al uno. No llegaban a un acuerdo acerca de la forma más adecuada para utilizar el aparato.

El de la camiseta verde flúor, hortera y trasnochado, le decía a su interlocutor del mallot blanco -“algo más clásico”- que no tenía razón; que la razón la tenía el. Lo gracioso del asunto es que el resto de la concurrencia presente en el lugar no se atrevían a hacer uso del aparato que estos dos anabólicos hidratados monopolizaba por completo.

Observando el panorama y haciendo uso de mi cualidad transgresora, dibujé en mi rostro una sonrisa hipócrita y me colé entre ambos dirigiéndoles un protocolario “con permiso…gracias”. Por la cara de sorpresa me percaté que a los dos maromos se les quedó patinando en embrague. Mirábanse el uno al otro buscando una respuesta, hasta que por fin el mas grandote me interpeló diciéndome que aún no habían terminado. Terminar el qué, pregunté: ¿la prolongada conversación o la utilización del aparato?. El adonis (con cara de gilipuerta) me contestó: «determinar el aparato».

Mire Vd. -le dije-, con el debido respeto, me gustaría aclararle que “el aparato” es para uso común y no permito que alguien lo monopolice sin tener en cuenta el derecho de los demás a disfrutar de él. Y me permito aclararles, con respecto a la estúpida conversación que han mantenido durante tanto tiempo, que la razón no es propiedad privada de nadie, sino un patrimonio universal del que en algunos momentos de su vida hacemos uso los individuos.

Cómo se quedaron atónitos, sin saber qué decir, les pedí amablemente que el próximo día que nos encontráramos allí me trajeran la escritura pública correspondiente a la pertenencia de la “maldita razón”, y cuando la viese delante cambiaría de opinión.

Me hubiese gustado tener a mano en ese momento mi cámara de fotos para inmortalizar la cara de alelados que se les quedó. Con la amabilidad acostumbrada les pedí que se retiraran para que corriese el aire y no cansarme mucho.

Imagino que a estas horas de la tarde aún se estarán preguntando qué coño fue lo que les pasó. Para dar con la respuesta adecuada les aconsejo desarrollar un poco mas de músculo en el cerebro y un poco menos en los bíceps.

¡Manolo! Una tapita de pulpo y dos cañas que nos coge la noche.

Valerio Felipe

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3 Comentarios

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  • CHAPO COLEGA, QUE HAYAS ABORTADO UN DIALOGO DE BESUGOS EMBUTIDOS EN LICRAS FOSFORESCENTES.

  • PERFECTO RETRATO DE LOS COLEGS DEL GIMNASIO. HAY CADA FANTASMA QUE ALUCINAS A BASE DE METERSE UN MONTON DE BOTES DE RACION PROTEINAS AMINOACIDOS Y ……….