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VÉRTIGO. San Andrés y yo, hasta los mismísimos. Por José Carlos Alberto Pérez-Andreu

El barrio de San Andrés en lo que a la marea se refiere, siempre ha sido tratado como el pito del sereno. No le han hecho ni puñetero caso. Ningún alcalde se ha preocupado jamás de elucubrar (más allá de en su cabeza) un mínimo plan que contemplara una solución eficaz al desgraciado y recurrente oleaje. Para el alcalde Bermúdez no debió ser nada fácil revelar una gran verdad: jamás ha habido ningún proyecto. Esto es igual a decir que para sus antecesores en la alcaldía (todos de su cuerda desde la democracia) San Andrés ha sido un asunto que parchear y no que resolver. Las más que justas movilizaciones que ahora se preparan a favor de San Andrés son la resultante del hartazgo chicharrero hacia una tomadura de pelo que dura ya más de treinta años. Son fruto de promesas incumplidas y mucho cachondeo político. El único pueblo pesquero que alberga Santa Cruz, no es ni tan siquiera responsable de no tener el número de votantes suficientes para que el poder político lo tome en serio. Y cuando me refiero al poder político hablo del Ayuntamiento fundamentalmente, de la Autoridad Portuaria y de la Dirección General de Costas del Estado.

Hoy la diferencia, es que parece que el clamor popular va mucho más allá de los límites geográficos de San Andrés. La indignación es generalizada y las redes sociales están sirviendo de vasos comunicantes del hastío y la rabia a los que han sido sometidos sus habitantes. Lo que para todos ha sido siempre de cajón no es otra cosa que la ejecución de una escollera en el frente costero. Escollera que se han pasado por el arco del triunfo cada uno de los que han ostentado los cargos políticos de las tres administraciones antes mencionadas. Si bien la inversión será millonaria, extrapolada, es igual de millonaria que las pérdidas de los vecinos cada vez que las olas arrasan sus casas y sus comercios. En definitiva, sus vidas. Y es que, convendrán conmigo, que lo de las ayudas a los damnificados ha sido otra patraña, otra coña marinera, y nunca mejor dicho lo de marinera.

Lo positivo ante tanto desatino continuado es que el primer proyecto que se urde en la historia ya se ha, por lo menos, encargado. Su diseño lo realizará la Autoridad Portuaria antes de diciembre (permítanme que lo dude). Cuentan que la Dirección General de Costas del Estado sufragará los daños causados esta última vez, además de una escollera sumergida al estilo de Las Teresitas con un coste de siete millones de euros, y todo en esta legislatura (vamos, ni de coña). Si el Ayuntamiento, por los lazos del destino, consigue que se cumplan estos plazos, a Bermúdez habría que hacerle un monumento en la entrada de San Andrés. Para sus predecesores se me ocurren media docena de torturas chinas, pero que cada cual elija la suya… Me queda una duda ¿contemplaba Perrault una solución en su, para mí, fantástico proyecto playero?

josecarlosalberto@gmail.com

Twitter: jc_alberto

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