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CORTO… Y CAMBIO. Mouseland. Por Carmen Ruano

Dentro de poco más de dos meses volveremos a pasar por las urnas para elegir a nuestro Gobierno. Apenas cuatro meses después de haber pasado por un trance parecido con los comicios locales y autonómicos y observar atónitos cómo los políticos utilizan nuestros votos, a posteriori, para medrar en su provecho pese a que la justificación que se ofrece es la del beneficio a la comunidad. Algo que todavía está por ver. Al final de estas líneas les pongo un vídeo del activista Tommy Douglas, que recoge un discurso conocido en la Red como Mouseland y que no es otra cosa que un lugar don viven, juegan, nacen y mueren los ratones. Mouseland, por supuesto, es un lugar ficticio, pero democrático, con Parlamento propio que los ratones eligen cada cuatro años, solo que… El gobierno lo forman enormes y gordos gatos negros. O blancos. O de ambos colores si, llegado el caso, forman una coalición para aprobar una reforma constitucional que les ‘obligue’ a no gastar más de lo que tienen.

No se les oculta que en esta historia, los que peor lo pasan son los ratones. Ya lo dijo, hace tiempo, Felipe González, da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones. Lo mismo da que la cacería se lleve a cabo en El Hierro que en Gran Canaria, siempre se llevará a cabo en beneficio de los propios roedores.

Hay dos cuestiones, sin embargo, que nos diferencian de la fábula –basada en hechos reales- que describió Tommy Douglas. En Mouseland, los ratones acuden a las urnas; en la vida real, muchos nos quedamos en casa incluso como medio de ¿protesta? La otra diferencia la marca el propio Douglas: cuánto se echa de menos en el Parlamento de Canarias un político que no sólo sepa hablar bien sino que también se exprese correctamente. Claro que esto no es Mouseland y nosotros no somos ratones… ¿O sí?

cruanovillalba@gmail.com

 

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