Gastronomía SOCIEDAD

LA COQUINARIA DEL SECARRAL. Bar Cafetería Los Giles en Fataga. xPacomer

Elblogoferoz / Pacomer.- El domingo pasado visitamos en esta sección La Cruz de Tejeda, y este nos dirigiremos al sur de la isla de Gran Canaria, al pueblo de Fataga, en San Bartolomé de Tirajana. Si por casualidad se escapan al sur de grancanaria, aprovechando los buenos precios que estos meses nos vamos a encontrar en hoteles y apartamentos, es muy recomendable pillar el coche y escaparse a Fataga. No tiene pérdida, está perfectamente señalizado y hay que tirar siempre para arriba, hacia las medianías.

Yo lo hice a la inversa, descendiendo desde Tejeda, y cuando vi la gasolinera, como las de antes, sin las despersonalizadas multitienda vende-pan en que se han convertido los actuales surtidores de toda la vida, pare a comer. También había un detalle que nunca falla: un montón de motos aparcadas por fuera y varios puretillas dando cuenta de distintos platos. Los puretas necesitamos -más si de una jornada en moto se trata- buenos alimentos y pocas sorpresas, malas, en la carretera. Y me llevé una agradable sorpresa.

 

Un sencillo aperitivo, pan caliente con una salsa de mayonesa

No espere platos raros y refinados. Una plancha, calderos y cariño, mucho cariño. No hay más. Le recomiendo que pille una mesita en la parte de fuera. También si se queda dentro podrá ser mudo testigo de alguna partida de cartas o de dominó. Ya sabe, mirar y no hablar.

Mientras, mándese un pan calentito con una salsita de mayonesa en lo que llega la carne de fiesta que, esta vez, viene con papas arrugadas recién hechas (sancochadas, como les llaman en la isla) con mojo rojo por encima. Para beber, una cerveza Tropical. También encontrará Dorada por todos lados, pero mejor cambiar de vez en cuando, para saborear.

 

Carne de fiesta con papas arrugadas del Bar Cafetería Los Giles de Fataga

 

Su propietario se desveló en todo momento con nosotros (éramos tres); unas palabras amables aquí, un detallito allá y un servicio sencillo y familiar. Poco después llegaron los chopitos, con papas arrugadas de nuevo y ensalada. Con esos dos platos comimos los tres. Después, unos cafés y un rato al solecito de la tarde viendo repostar a turistas, parroquianos y a una multitud de vehículos todo terreno que allí se surten, procedentes de distintas empresas especializadas en llevar a los turistas por las rutas de montana y barrancos cercanos.

El bar restaurante, con su terraza exterior y la gasolinera, pegaditos todos
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