Juan Velarde

DESDE MI ESCAÑO. Dos millones que dan fe. Por Juan Velarde

Dos millones de fieles y los que se quedaron fuera. Cuatro Vientos fue fiel reflejo del sentimiento cristiano y católico de España y del resto del mundo. Nadie quiso faltar a la cita con el Santo Padre. Ni el calor ni la pequeña tromba de agua hicieron mella entre los peregrinos que se congregaron en la explanada del aeródromo madrileño. Las previsiones hablaban de un millón y medio de jóvenes, pero al final la cifra fue muy superior y muchos fueron los que al final tuvieron que quedarse fuera porque, sinceramente, ya fue un milagro acoplar a ese medio millón de más. Eso sí, nadie dijo ni media. Como buenos cristianos aceptaron con alegría compartir con otras personas su más que estrecho lugar para seguir la vigilia sabatina y el acto culmen dominical.

Madrid ha sido un ejemplo de lo que creen los españoles, de que a pesar de los intentos del Gobierno del ‘jubilado’ Zapatero, España es una nación de mayoría cristiana, católica, apostólica y romana. No hay que pueda contra una fe firme, sólida, arraigada en los valores más profundos, limpios y transparentes. Y no será porque el Ejecutivo socialista ha tratado de cargarse todo aquello que fuese a favor de la religión católica, pero ha tenido que rendirse a la evidencia. Apuesto, eso sí, a que ya vendrán valoraciones en contra, pero los hechos son incuestionables, como los números, no admiten lugar a la interpretación ni mucho menos a la manipulación.

Ha sido cuatro días intensos a los que hay que sumar una semana previa puesto que la llegada de peregrinos comenzó a ser más que notable desde el jueves 18 y ellos han puesto una alegría especial en la capital de España. Su paz, su tranquilidad, su saber estar, sus ganas de reír, de cantar, de mostrarse siempre con una sonrisa en su cara a pesar del cansancio de unas jornadas extenuantes dan fiel testimonio de que a la gloria no se llega gratis ni descansado. Todo requiere un esfuerzo, un precio que pagar, pero que además no es económico, sino que viene de muy adentro. Es evidente que la salvación del alma no se compra ni con la mayor de las fortunas.

Y ahora, en dos años, esta gran alegría que hemos podido compartir los madrileños y los españoles en general será la que vivirán los brasileños en el año 2013. Benedicto XVI volverá a congregar a millones de jóvenes y quienes no lo son tanto para vivir la fe católica, cada día más sólida y revitalizada porque la juventud del Papa no entiende de políticos mediocres ni de vanidades transitorias y eventuales.

juanvelarde@gmail.com

Etiquetas

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario