SOCIEDAD

INVESTIGACIÓN. ¿Son explosivos esos líquidos?

Imagen EDS en falso color del residuo de uno de los líquidos analizados. El color rojo corresponde a las energías del bromo, el azul a las del azufre y el verde a las del fósforo / Imagen: K. Castro et al. / UPV-EHU

SINC.- Un equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha desarrollado un método para determinar la composición química de líquidos sospechosos de ser explosivos que confisca la policía. Algunas de las muestras analizadas contenían sustancias peligrosas para la salud, como el metanol y el ácido bórico.

Cada año los cuerpos de seguridad confiscan toneladas de sustancias pirotécnicas destinadas, en principio, a la fabricación de fuegos artificiales de baja potencia (como las bengalas o los que se usan en acontecimientos artísticos o deportivos), pero que también pueden acabar en manos de grupos violentos o hooligans.

Ahora un grupo de químicos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha desarrollado un método que ofrece a las jueces pruebas científicas concluyentes sobre la naturaleza de esos líquidos. Hasta ahora se habían dedicado muchos medios a la detección de explosivos de alta potencia, como el TNT, pero apenas para los de potencia menor, aunque también pueden ser peligrosos.

“Hemos combinado cuatro técnicas de uso común en los laboratorios para determinar, de forma relativamente sencilla, compuestos explosivos o inflamables en líquidos de dudosa procedencia”, destaca a SINC Kepa Castro, investigador de la UPV/EHU y autor principal del estudio.

Por una parte, la composición molecular de las sustancias se obtiene con dos técnicas espectroscópicas (Raman e infrarroja), que se pueden llevar a cabo con dispositivos portátiles en aeropuertos, aduanas u oficinas portuarias.

Por otra, para determinar qué elementos presenta la muestra se emplea un detector de energía dispersiva (EDS), al que se suman las imágenes que proporciona un microscopio electrónico de barrido (SEM).

“Con la técnica SEM-EDS se visualiza cómo se distribuyen y agrupan los elementos en la muestra (el calcio con el azufre sugiere la presencia de un sulfato de calcio, por ejemplo)”, explica Castro, “y al cruzar los datos de las cuatro técnicas podemos corroborar o confirmar los resultados”.

Muestras con compuestos peligrosos. Para validar el método los científicos lo han aplicado sobre cinco muestras de líquidos confiscados. En cuatro de ellos los resultados son coherentes con su uso para fuegos artificiales de baja potencia. Alcoholes como el isopropílico y el metanol se emplearon para solubilizar compuestos y los científicos consiguieron producir llamas de colores.

La utilización de metanol como disolvente principal fue una sorpresa para el equipo, ya que este compuesto es muy tóxico para los seres humanos (causa acidosis y ceguera) y su uso está restringido en muchos países.

En otro de los líquidos también se detectó ácido bórico, una sustancia incorporada recientemente a la lista de las “altamente preocupantes” del reglamento REACH (registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas) de la Unión Europea. Estos ácidos pueden afectar de forma negativa a la función reproductora humana.

En la quinta muestra curiosamente no se encontró ninguna sustancia que entrara en ignición o explotase. “Probablemente se trate de un retardarte de llama, que se emplea justo para lo contrario: prevenir incendios”, sugiere el investigador.

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