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DESDE MI ESCAÑO. Protagonista a destiempo. Por Juan Velarde

¡Qué no se hable de los problemas de España! Esta parece ser la regla de oro de un Gobierno de vacaciones y en funciones (o viceversa) que pretende echar toneladas de arena sobre la situación actual que vivimos. Y si ni siquiera los oficios del portavoz de la Moncloa, Pepiño Blanco, bastan para calmar los ánimos (normalmente sus esfuerzos suelen ser baldíos) pues se busca un mirlo blanco que intente desviar la atención de lo esencial. Si cuando se estaba en lo más álgido del caso Faisán saltó a los medios de comunicación el presunto positivo de Marta Domínguez, ahora, con la economía hecha unos verdaderos zorros y con un presidente caducado desaparecido en Doñana, posiblemente haciendo el ganso, la nueva distracción se llama huelga del fútbol. Y si cuela, cuela.

A mí me da en la nariz que el señor Rubiales, a la sazón presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles, es decir la AFE, es un colaborador necesario en este circo. Y es que no es la primera vez que este personaje, con menos ideas que pelos en su cabeza, intenta erigirse en protagonista de la actualidad con taimadas amenazas que al final acaban en nada, en estériles argumentos para convertirse en el centro del universo mediático, pero es curioso que ahora, en medio de una verdadera crisis económica y cuando peor imagen está teniendo el Ejecutivo de ZP (¡y miren que era difícil tenerla ya peor!) viene este personajillo, este ex futbolista mediocre aparece en escena y se quiere convertir en el rey de todas las salsas.

El problema de Rubiales, sin embargo, se llama falta de credibilidad. Insisto, tiene menos crédito que cuero cabelludo en su prominente testa. Ya intentó paralizar la Liga a principios de año, incluso con un sainete de poca monta en la Audiencia Nacional. Siempre está maquinando la forma de poder ser portada de los periódicos, consumir minutos de radio y de televisión.

 

Si yo fuese futbolista, desde luego, a mí este individuo no me representaba jamás, sobre todo cuando al final se acaba achantando ante los organismos deportivos. Quien tiene en sus manos encharcar una competición porque tiene justificados uno a uno todos los motivos y luego recula, no merece ser tenido por persona seria. Es más, si tan preocupado está por la situación, ¿por qué no se hace huelga desde ya? Hay un doble Real Madrid-Barcelona con motivo de la Supercopa, ¿no era el momento ideal para echar un verdadero pulso? ¡Qué va! No se atreve con los grandes, prefiere esperar a la próxima semana y al final llegar a un acuerdo de mínimos o, peor aún, acabar sin acuerdo alguno.

En definitiva, Rubiales pasará a la historia por ser una pequeña culebrilla estival o invernal, pero al final no nos desviará de lo esencial, es decir, paro, prima de riesgo, batacazo bursátil y un Gobierno vago, irresponsable, improvisador, desaparecido y que busca colaboradores necesarios que intenten hacer que nos olvidemos de los problemas que preocupan a 47 millones de españoles. Nunca mejor dicho, al señor Rubiales o al Ejecutivo les ha salido el tiro por la culata.

juanvelarde@gmail.com

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